miércoles, 20 de marzo de 2013

JERASH - JORDANIA


Jerash
El territorio al norte de Ammán es el más densamente poblado de Jordania con dos centros principales, Irbid y Jerash y decenas de pequeñas localidades desperdigadas en fértiles colinas.
Se trata de las bíblicas colinas de Galaad salpicadas de olivares y pinares. Esta meseta está drenada por los ríos Yamuk y Zarqa los dos principales afluentes del Jordán.
En esta zona yacen las ruinas de las ciudades de Jerash y Umm Qais pertenecientes a la antigua Decápolis romana.  Uno de los principales atractivos de Jordania son las ruinas de Jerash. Es uno de los mejores ejemplos de ciudad provincial romana conservados en Oriente Medio.
En su apogeo Jerash (llamada Gerasa en tiempos de los romanos) tenía una población de entre 15000 y 20.000 habitantes y aunque no estaba en ninguna ruta comercial sus ciudadanos prosperaron gracias a las fértiles tierras agrícolas adyacentes. La antigua ciudad amurallada que se conserva en la actualidad era el centro administrativo, comercial, cívico y religioso de Jerash.
Aunque los hallazgos indican que el lugar estaba habitado en el Neolítico, adquirió relevancia a partir de la época de Alejandro Magno en el 333 a.C.
A raíz de la conquista de la región por parte del general romano Pompeyo en 64 a.C. Gerasa pasó a formar parte de la provincia romana de Siria y luego se convirtió en una ciudad de la Decápolis. Durante los dos siglos siguientes prosperó el comercio con los nabateos y la urbe se enriqueció.
En el s. I d.C. se diseñó un trazado nuevo para la ciudad consistente en una calle principal con columnatas de norte a sur atravesada por dos calles laterales de este a oeste.
Hacia el año 106 el emperador Trajano anexionó el reino nabateo y Gerasa prosperó aún más. En el año 129 Adriano visitó el lugar. Para conmemorar la visita en el extremo sur de la ciudad se levantó el arco de triunfo, actualmente conocido como Arco de Adriano.
Gerasa alcanzó su punto álgido a principios del s. III cuando obtuvo el rango de colonia.

En la entrada al yacimiento se alza el arco de Adriano. Aun siendo una estructura imponente, era el doble de alta cuando se construyó en el año 129. Los tres arcos tenían puertas de madera. El central es el más alto con 13m de alto. Un rasgo inusual del arco es la corona de hojas de acanto tallada en la base de cada pilar. El arco se construyó como nueva entrada meridional a la ciudad.
Detrás del arco está el hipódromo datado entre los s. I y III. Este antiguo recinto deportivo de 244m x 50 m antaño tuvo un aforo de 15.000 espectadores y acogía competiciones de atletismo y carreras de cuadrigas. En recientes excavaciones se han descubierto restos de establos, talleres de cerámica e indicios de que el invasor sasánida también lo utilizó a principios del s. VII.
Unos 250 m más allá del arco está la puerta sur de 130 d. C. Una de las cuatro que originalmente tenía la muralla de la ciudad. También luce hojas de acanto en la base de los pilares.
La plaza ovalada o foro es uno de los iconos de Jerash por su forma inusual y su enorme tamaño de 90 m de largo y 80 m en su punto más ancho. Algunos historiadores lo atribuyen al deseo de unir con elegancia el principal eje norte sur (Cardo maximus) con el templo de Zeus.
El foro era un mercado y un lugar de encuentro. También pudo tratarse de un lugar sacrificial unido al templo. Las 56 columnas jónicas que rodean la plaza son impersionantes y la zona del medio está recubierta de piedra caliza. La fuente central fue incorporada en el s. VII.
En el lado sur del foro está el templo de Zeus construido hacia el año 162 sobre los restos de un templo romano. Más tarde se levantó una iglesia bizantina en el mismo emplazamiento.
Una monumental escalera conducía a la parte superior desde un recinto sagrado inferior. En el temenos (patio sagrado) del nivel inferior había un altar para sacrificios.
El teatro sur detrás del templo de Zeus se construyo entre los años 81 y 96 pero no fue inaugurado hasta el s. II. Tenia capacidad para 5000 espectadores y actualmente aun puede acoger a 3000 personas en sus 32 filas de asientos. La parte trasera del escenario tenia originalmente dos plantas y hoy por hoy se ha reconstruido solo la primera. Desde lo alto del teatro hay magnificas vistas de la antigua y la moderna Jerash, sobre todo de la plaza ovalada. El teatro ofrece una acústica excelente como comprobarán quienes asistan a los espectáculos que se celebran aquí en el Festival de Jerash o quienes tengan la suerte de ver al grupo de gaiteros jordanos que tocan marchas militares.
Al nordeste del foro se halla el cardo maximus, la vía principal de la ciudad también conocida como calle con columnatas. Construida en el s. I y reconstruida y rediseñada varias veces desde entonces, se extiende 800 m entre el foro y la puerta norte. Pavimentada aun con losas originales conserva las rodadas dejadas por miles de carros así como las alcantarillas. Algunas de las 500 columnas fueron deliberadamente levantadas a diferente altura para complementar las fachadas de los edificios que se alzaban de ellas. La mayor parte de las columnas que se exhiben hoy en dia fueron reconstruidas en la década de 1960.
Unos 100 metros al norte de la intersección del cardo maximus con el decumanus hay unos escalones que pertenecieron a la catedral del s. IV aunque pese al nombre tal vez no fuera más que una modesta iglesia bizantina. La puerta y los escalones cubren los restos de un templo más antiguo dedicado al dios nabateo Dushara que luego fue dedicado a Dioniso.
Al lado junto a la calle principal se alza el elegante ninfeo, la principal fuente ornamental de la ciudad, dedicada a las ninfas del agua. Construido hacia el año 191 este edificio de dos pisos estaba laboriosamente ornamentado con una fachada de losas de mármol en la planta baja y enlucida en la superior todo ello rematado por una media cúpula. El agua descencía por la fachada hasta una gran pila de la parte delantera y el agua que rebosaba brotaba de siete cabezas de león hasta las alcantarillas de la calle.
El propileo del año 150 era la entrada al templo de Artemisa. El pórtico yace desparramado en la calle que hay frente a la entrada.
Detrás del propileo en la cima de una colina está el bien conservado templo de Artemisa, diosa de la caza y la fertilidad e hija de Zeus. Se construyó entre los años 150 y 170 y tenia 12 columnas de las que aun quedan 11 pero tanto los suelos de mármol como las estatuas han desaparecido. Al norte y sur del templo hubieron de proyectar grandes bovdas subterráneas para que el patio quedara nivelado y se utilizaron para guardar los tesoros del templo. Tras el edicto de Teodosio del año 386 que permitia desmantelar los templos paganos, muchos de sus materiales fueron sustraídos para emplearlos en otras edificaciones. El templo fue fortificado por los árabes en el s. XII y mas tarde destruido por los cruzados.

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